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Guía de convivencia

Acoso escolar: cómo reconocerlo y qué hacer desde casa y desde el aula

El acoso escolar, o bullying, es un daño repetido, intencionado y con desequilibrio de poder. Aquí lo explicamos con lo que puede hacer cada persona implicada.

Actualizado el 19 de octubre de 2026 · 7 min
Pasillo vacío de un colegio con taquillas azules, imagen sobre el acoso escolar

Cuando una niña vuelve del instituto con la mochila rota, o un chaval empieza a inventar dolores de tripa cada domingo por la noche, lo primero que pensamos es que será cosa de la edad. A veces lo es. Otras veces es el aviso de que algo se está torciendo en el aula, y conviene saber distinguirlo. En esta guía explicamos qué es el acoso escolar, cómo se manifiesta y qué puede hacer cada persona implicada, sin dramatizar y sin quitarle importancia.

Persona sentada sola en unas escaleras con la mochila, imagen sobre el acoso escolar

Qué es el acoso escolar (bullying) y qué no lo es

El acoso escolar, o bullying en inglés, es el maltrato repetido de un alumno hacia otro, con la intención de hacer daño y con un desequilibrio de fuerzas: el agresor, o el grupo, tiene más poder (físico, social o de popularidad) que quien lo sufre. Si preguntas «bullying, qué es» a un orientador, te dirá que el criterio que lo separa de otros conflictos no es la gravedad de un episodio concreto, sino que se sostiene en el tiempo y la víctima no consigue pararlo por sí sola.

Hablamos de acoso escolar cuando…

  • el daño se repite durante semanas o meses,
  • hay intención de humillar, aislar o hacer sufrir,
  • existe un desequilibrio de fuerza o de apoyo en el grupo,
  • y la víctima no encuentra la manera de frenarlo.

No lo es, aunque haya que atenderlo…

  • una discusión puntual entre compañeros de igual a igual,
  • una broma que los dos viven como juego,
  • un enfado que se resuelve hablando y no se repite.

Distinguirlo importa porque la respuesta es distinta. Una pelea entre iguales se arregla con mediación y sentido común; el acoso exige que el centro active su protocolo y que los adultos actúen de forma coordinada.

Tipos de acoso escolar

Los tipos de acoso escolar se clasifican por la forma en que se ejerce el daño. Casi nunca aparecen aislados: lo habitual es que se combinen varios. Estos son los tipos de bullying que más se describen en los protocolos de los centros:

1FísicoGolpes, empujones, zancadillas, esconder o romper pertenencias.
2VerbalInsultos, motes que humillan, burlas constantes y amenazas.
3SocialDejar a alguien fuera del grupo, ignorarlo a propósito, difundir rumores.
4CiberacosoEl mismo maltrato por el móvil y las redes. Lo vemos en su propia guía.
5SexualComentarios, gestos, fotos o contactos de carácter sexual que la persona no desea.

Señales de alerta que conviene no pasar por alto

Quien sufre acoso suele callar por vergüenza o por miedo a empeorarlo. Por eso las pistas llegan más por los cambios que por las palabras. Ninguna señal, por sí sola, confirma nada, pero varias a la vez merecen una conversación tranquila:

  • No quiere ir al colegio o al instituto, o pide quedarse en casa.
  • Dolores de tripa, de cabeza o náuseas los días de clase que desaparecen en vacaciones.
  • Vuelve con ropa o material roto, o sin él, y da explicaciones poco creíbles.
  • Cambios de humor, irritabilidad, llanto o problemas para dormir.
  • Deja de hablar de sus amistades o rechaza planes que antes le gustaban.
  • Baja el rendimiento sin causa aparente o evita el recreo.
  • Se angustia o apaga el móvil cuando le suena una notificación.
  • Habla de sí mismo con frases muy duras, como «no valgo para nada».

Qué hacer ante el acoso escolar según quién seas

Cada persona ve el problema desde un lugar distinto y puede aportar algo diferente. Elige tu papel:

1Escucha sin juzgarAgradece que te lo cuente y evita frases como «no hagas caso» o «defiéndete». Lo primero es que se sienta creído.
2Anota y guarda pruebasFechas, nombres, capturas de pantalla y lo que haya contado. Ayuda al centro a ver que no es un episodio suelto.
3Habla con el centroPide una reunión con tutoría y con jefatura de estudios y solicita por escrito que se active el protocolo contra el acoso.
4Busca apoyoLlama a los teléfonos de ayuda que verás más abajo y, si hace falta, acude a su pediatra o a un psicólogo.
1Observa y registraAnota lo que ves en clase, en los pasillos y en el patio, con fechas y personas implicadas.
2Activa el protocoloComunica el caso a la dirección y a orientación sin esperar a que «se pase». Los centros tienen obligación de intervenir.
3Protege a la víctimaReorganiza espacios y tiempos de vigilancia y mantén una relación cercana con ella, sin señalarla delante del grupo.
4Trabaja con el grupoDinámicas de empatía y de convivencia para el aula; no se trata solo de sancionar a quien agrede.
1No te lo guardesCuéntaselo a un adulto de confianza: tu familia, tu tutor o alguien de orientación. No es chivarse, es pedir ayuda.
2No respondas con violenciaAléjate, busca compañía y cuéntalo cuanto antes, con fechas y nombres si puedes.
3Guarda las pruebasHaz capturas de los mensajes y apunta lo que pasa. Servirán para que te crean y te protejan.
4Llama si no te atrevesExisten teléfonos gratuitos y confidenciales donde puedes hablar sin dar la cara.
1No te rías ni miresEl público alimenta el acoso. Quitarle audiencia ya es una forma de pararlo.
2Acompaña a la víctimaUn gesto sencillo, sentarte a su lado o escribirle, le recuerda que no está sola.
3Díselo a un adultoHacerlo no te convierte en chivato: ayuda a que el centro actúe cuando quien lo sufre no puede.
4No reenvíes nadaSi ves fotos o mensajes humillantes, no los compartas: hacerlo te convierte en parte del problema.

Consecuencias del bullying

Las consecuencias del bullying no acaban cuando suena el timbre. En quien lo sufre pueden aparecer ansiedad, tristeza, aislamiento, bajo rendimiento y pérdida de confianza en sí mismo; y, cuando el acoso se prolonga, el malestar puede acompañarle mucho después. Tampoco sale indemne quien agrede, que aprende que el poder se ejerce con humillación y que le cuesta más adelante construir relaciones sanas. Y los testigos, que conviven con el miedo a ser los siguientes, también cargan con ello. Por eso el acoso escolar es un problema de toda la comunidad educativa, no solo de dos alumnos.

Cómo prevenir el acoso escolar

La prevención funciona mejor que la reacción, y empieza por cosas pequeñas y cotidianas:

  • En casa: hablar con frecuencia de cómo ha ido el día, enseñar a decir «no» sin violencia, no tolerar el desprecio entre hermanos y dar ejemplo en cómo tratamos a los demás.
  • En el aula: normas de convivencia claras y construidas con el alumnado, tutorías para tratar conflictos y vigilancia en los tiempos y espacios con menos supervisión: recreo, baños, comedor, transporte.
  • En el centro: un protocolo conocido por todos, canales para comunicar casos con confidencialidad y formación del profesorado para detectar señales.
  • Con el móvil: acordar normas de uso, conocer las redes que usan y mantener abierta la puerta para que cuenten qué ven.

Si quieres reforzar el vínculo con los chavales desde casa, en la sección de Jóvenes tienes ideas para mejorar la comunicación y gestionar conflictos.

Teléfonos y recursos de ayuda

900 018 018
Teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación, gratuito, confidencial y disponible todos los días del año, para alumnado, familias y docentes.
900 20 20 10
Línea de ayuda a niños y adolescentes de la Fundación ANAR, gratuita y anónima.

En caso de peligro inmediato, llama al 112. Si hay agresiones, amenazas o delitos, se puede acudir también a la Policía o a la Guardia Civil, y la familia puede denunciar en cualquier momento.

Preguntas frecuentes sobre el acoso escolar

¿Qué diferencia hay entre bullying y acoso escolar?

Ninguna: «bullying» es el término inglés que se ha popularizado para nombrar el acoso entre iguales en el entorno escolar. Para hablar de la versión digital se usa «ciberbullying» o «ciberacoso».

¿Cómo sé si es acoso escolar o solo una pelea?

Fíjate en tres cosas: si se repite, si hay intención de hacer daño y si existe desigualdad de fuerza. Una pelea puntual entre iguales no suele reunir las tres; el acoso, sí.

¿Qué consecuencias puede tener el bullying en la víctima?

Puede afectar a su estado de ánimo, su sueño, su rendimiento y su manera de relacionarse. Cuanto antes se actúa, más fácil es recuperar la confianza y la normalidad.

¿Cómo prevenir el acoso escolar desde casa?

Hablando cada día de cómo les ha ido, validando lo que sienten, enseñándoles a poner límites sin violencia y mostrando con el ejemplo cómo se trata a los demás.

¿Qué debe hacer el colegio cuando recibe un aviso?

Activar el protocolo de actuación, recoger información de todas las partes, proteger a la víctima y comunicar a las familias las medidas. Si la familia ve que no se actúa, puede acudir a la inspección educativa.

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